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Psicología y Felicidad va dirigido a todos aquellos que prefieren crecer a envejecer.
Un blog práctico donde quiero ofrecerte información, recursos y estrategias para ser más feliz,
que al final es de lo que se trata ¿no?

Cómo superar la vergüenza

¿Cómo superar la vergüenza cuando esta nos limita? No es tarea fácil, pero con constancia y atreviéndonos a salir de nuestra zona de confort podemos aprender a perder la vergüenza poco a poco.

La vergüenza es una sensación que nos hace sentir mal, casi siempre por algo que hemos hecho, dicho o pensado y que consideramos impropio. Por una parte, implica un juicio sobre nosotros mismos pero, por otra parte, está profundamente vinculada a los demás, a la valoración que los otros harán de nuestro comportamiento.

Por eso, la vergüenza siempre implica, de una forma u otra, el miedo al juicio negativo de los otros. De cierta forma, es como si perdiésemos una parte importante de nuestra identidad, de la imagen que proyectamos al mundo.

La vergüenza y sus consecuencias

Cómo superar la vergüenza

La vergüenza normalmente viene acompañada de otros sentimientos, como la impotencia. Lo más usual es que nos avergoncemos cuando nos damos cuenta de que no podemos hacer nada para reparar el “daño” infringido a nuestra imagen. Después aparece la rabia, que se puede manifestar bajo formas muy diferentes. Por ejemplo, hay personas que se enfadan consigo mismas y adoptan un comportamiento recriminador mientras otras culpan a los demás e incluso desean vengarse.

No obstante, tanto si la rabia se dirige hacia nosotros como si se canaliza hacia los demás, debemos tener claro que esta emoción siempre termina dañándonos. Cuando experimentamos vergüenza a menudo, nuestra autoestima sufre las consecuencias y no es extraño que surjan cuadros depresivos o que se instauren determinadas fobias sociales que limitarán nuestra vida, ya sea en el plano personal o profesional.

¿Qué es la vergüenza y de dónde proviene?

Los bebés no sienten vergüenza pero a medida que crecen y se relacionan con los demás, desarrollan emociones como el orgullo, la culpa y la vergüenza. Esta última aparece aproximadamente a los dos o tres años de edad, cuando el niño ya es consciente de sí y ha comprendido que las personas que se encuentran a su alrededor consideran que algunos comportamientos son impropios.

Esto implica que la educación desempeña un papel fundamental para la aparición de la vergüenza. Por ejemplo, recriminar constantemente a los niños porque han mojado la cama o porque se han equivocado al hacer los deberes, es el camino más seguro para plantar las semillas de la vergüenza.

Como se trata de una emoción eminentemente social, no nos sentimos avergonzados ante las mismas cosas. La sensación de vergüenza depende de las normas que cada cultura comparte, de lo que la sociedad considere aceptable y digno. Cuando transgredimos una de esas reglas y los demás se percatan, sentimos vergüenza.

superar la vergüenza

No obstante, la vergüenza no solo está vinculada a la transgresión de ciertas normas sociales, también depende de las características de personalidad. Las personas que tienen una autoestima sana y que se valoran adecuadamente, suelen sentir menos vergüenza o al menos esa sensación es más pasajera y mucho menos traumática.

Por tanto, la vergüenza es una emoción selectiva que está determinada por la educación que hemos recibido y las normas sociales que compartimos pero, por otra parte, también inciden nuestras características de personalidad y la importancia que le confiramos al hecho en cuestión.

Hay personas que pueden sentirse profundamente avergonzadas si cometen un error al hablar en público, pero otras simplemente corrigen el lapsus y pasan página sin experimentar embarazo.

La vergüenza como un mecanismo de adaptación

No expresamos la vergüenza de la misma manera que el miedo o la ira, adoptamos una actitud diferente y más contenida. La persona avergonzada suele bajar la cabeza, evitar el contacto visual y sonrojarse. La postura corporal también cambia, es como si quisiera esconderse dentro de sí misma para evitar la interacción. Todos estos signos indican que quien experimenta vergüenza se siente “pequeño” y, de cierta forma, está pidiendo que no le ataquen por su comportamiento.

vergüenza y consecuencias

De hecho, la vergüenza también es un mecanismo mediante el cual la sociedad se asegura de que la mayoría de sus miembros cumplan con las reglas que ha establecido, ya sea de manera implícita o explícita.

La vergüenza es un instrumento de la sociedad para mantener el orden establecido de lo que es correcto y lo que no. Por tanto, la vergüenza también surge como un mecanismo de adaptación que le indica a la persona que ha hecho algo inadecuado o impropio y que podría ser castigada. De esta forma podrá enmendar el error, pedir disculpas por lo ocurrido y evitarlo en un futuro.

Obviamente, hay casos en los que la vergüenza se convierte en un lastre para nuestro desarrollo. Por ejemplo, cuando evitamos determinadas situaciones que realmente nos harían bien solo porque tenemos miedo a cometer un error y sentirnos avergonzados.

En estos casos, la vergüenza nos limita y nos hace asumir un rol pasivo en nuestra propia vida, cuando eso sucede hay que pedir ayuda externa. Esto sucede, por ejemplo cuando presentamos una timidez extrema. Una terapia psicológica nos puede ayudar a superar la fobia social y llevar la vergüenza a unos límites manejables.

cómo quitarse la vergüenza

Seis consejos para perder la vergüenza

¿Quieres saber cómo superar la vergüenza? Aquí tienes algunas claves para conseguirlo:

  1. Comparte lo que sientes. Hablar sobre tus emociones es una estrategia muy eficaz para aprender a manejarlas, sobre todo cuando se trata del miedo a sentirse avergonzado. Mientras hablas de la experiencia la vas reestructurando en tu mente, le atribuyes otro significado y logras valorarla en su justa dimensión.
  2. No te avergüences de tu vergüenza. Sentir vergüenza no te hace inferior, sólo humano. Si reconoces tu vergüenza y la aceptas ya no tendrás que gastar energía en intentar que los demás no se den cuenta de que cómo estás sintiéndote.
  3. Desinhíbete. El teatro terapéutico o la risoterapia son actividades que te pueden ayudar a desinhibirte e ir perdiendo la vergüenza.
  4. Mírate desde fuera. Una buena técnica  para perder la vergüenza consiste en verte como si fueses un observador externo, de esta forma lograrás distanciarte de las emociones negativas que estás experimentando, serás más amable contigo mismo y, como resultado, la vergüenza pasará con mayor rapidez.
  5. Redefine tu jerarquía de intereses. Normalmente se siente vergüenza en aquellas situaciones que consideramos importantes. Por ejemplo, si consideras que la inteligencia es un valor fundamental, es probable que te avergüence suspender un examen. Por tanto, si sientes demasiada vergüenza en determinadas circunstancias, es recomendable que analices la vara con la cual te estás midiendo, quizás estás siendo demasiado duro contigo mismo y necesitas una dosis de flexibilidad.
  6.  Si la vergüenza te supera, pide ayuda psicológica: Pedir ayuda a profesionales cuando hay alguna emoción que nos supera, es algo de lo que precisamente no deberías avergonzarte,  más bien,  todo lo contrario, ya que es una señal de valentía y madurez. Si necesitas ayuda, en El Prado Psicólogos podemos ayudarte a superar la vergüenza.

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Publicado en las categorías Relaciones sociales

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3 comentarios en Cómo superar la vergüenza

  1. Luis Alonso barrón gutierrez

    hola muy especificado todo lo que conlleva a nuestra forma de ser

  2. Luis Alonso barrón gutierrez

    hola espero mi primer platica gratis

  3. Mariana Hernández

    Buena info. Una serie que habla de todo eso es PSI, es muy buena, es sobre un psicólogos y sus pacientes. Aprendes y te entretienes.

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