Psicología infantil

A través del área de psicología infantil realizamos un abordaje integral de los problemas, tanto personales, como familiares y escolares, que pueden aparecer en estas etapas tempranas de la vida tan decisivas para el desarrollo futuro del niño. Nuestros psicólogos infantiles os ayudarán a superar estas dificultades.

Los niños experimentan un periodo de rápido crecimiento marcado por cambios importantes, tanto en su carácter como en su comportamiento. En la base de estos cambios normalmente se encuentra una conjugación de factores, por una parte se hallan las transformaciones físicas propias de la maduración y, por otra parte, los cambios en su esfera social y cognitiva. Estos cambios no siempre son fáciles de sobrellevar y pueden dar lugar a conflictos o incluso a trastornos.

¿Sabías que aproximadamente la mitad de los niños que han tenido un desarrollo normal a lo largo de su infancia han sido reportados por sus padres como inquietos e hiperactivos, aunque no cumplían con los criterios para diagnosticar un trastorno de hiperactividad con déficit de atención?
Muchas veces estas transformaciones generan preocupación en los padres, que se preguntan si se trata de comportamientos normales para la edad o no. De hecho, durante la infancia la conducta que se puede considerar normal para un pequeño de tres años deja de serlo a otra edad por lo que un mismo comportamiento puede tener una causa diferente dependiendo de la etapa por la que esté atravesando el niño. Lo que a una edad puede catalogarse como un comportamiento típico y aceptable, a otra edad puede convertirse en el síntoma de un trastorno.

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¿Los niños necesitan ir a un psicólogo infantil?

Algunos adultos creen que los niños no tienen problemas o que estos no son tan importantes y agobiantes como los que se viven en etapas posteriores de la vida. De hecho, muchos suelen pensar que estos problemas se resolverán por sí solos o que todas las conductas disruptivas forman parte del desarrollo y que “se le pasará cuando crezca”.

Un estudio realizado en la Universidad de California descubrió que la mayoría de los padres suelen subestimar las preocupaciones y la ansiedad que sufren sus hijos mientras que sobreestiman su nivel de optimismo y alegría.
Los niños también pueden tener dificultades para afrontar determinadas situaciones, sobre todo cuando estas superan los recursos psicológicos de los cuales disponen a su edad. Los pequeños intentan darle un sentido a su mundo y pueden sentirse muy frustrados cuando las cosas no salen como esperaban, se entristecen cuando sucede algo negativo y se preocupan o sienten miedo cuando hay demasiada incertidumbre. Por eso, en ciertas ocasiones, pueden necesitar la ayuda de un psicólogo.

¿Cuándo es conveniente consultar a un psicólogo infantil?

Como regla general, se debe acudir al psicólogo infantil cuando el niño presenta conductas que no son adecuadas para su edad y tampoco responden a un patrón cultural. También puede ocurrir que no alcance los hitos que se esperan para su edad, lo cual puede indicar un retraso en el desarrollo o una involución en el mismo. Además, estas conductas deben ser persistentes en el tiempo; es decir, debe existir un patrón de respuesta constante a lo largo de varias semanas y este debe provocar un deterioro en alguna de las áreas de acción del niño, como sus resultados académicos o las relaciones con su familia y los compañeros del colegio.

Sin embargo, no siempre es fácil saber cuándo una conducta es adecuada o no para cierta edad. Por eso, ante las dudas, si te sientes desorientado/a y no sabes cómo ayudar a tu hijo, la mejor alternativa es pedir el consejo de un experto en psicología infantil, este analizará tu caso y te brindará las orientaciones pertinentes para que enfrentes la situación de la manera más adecuada.

De hecho, es importante tener en cuenta que, si no se toman las medidas adecuadas, lo que puede comenzar como un comportamiento puntual, puede degenerar a lo largo del tiempo provocando un patrón de conducta desadaptativo. Tener más información siempre es beneficioso y te permitirá participar activamente en el desarrollo de tu hijo, previniendo que la alteración se agrave.

También es necesario acudir a un psicólogo infantil cuando notas que el niño tiene problemas para aprender o para relacionarse con sus compañeros porque estas dificultades, que al inicio quizás parecen poco importantes, pueden incidir negativamente en la configuración de su personalidad. También puedes pedir ayuda si notas que en las últimas semanas su comportamiento ha cambiado y se muestra más retraído, irritable o inquieto que de costumbre. El psicólogo valorará la gravedad del problema y te indicará el camino más adecuado a seguir.

No olvides que hablar con tu hijo es importante, pero en ocasiones mantener una buena comunicación no es suficiente para resolver los problemas. Una familia funcional no solo debe basarse en la comunicación, sino que también debe expresar asertivamente sus emociones y poner límites. Por eso, a veces no es necesario esperar a que surja un problema para acudir al psicólogo, también puedes pedir orientación sobre cómo manejar los cambios importantes, como un divorcio, la muerte de un ser querido o un traslado de colegio.

Muchas veces, sobre todo cuando el niño es muy pequeño, no es necesario que sea él el que acuda a la consulta. Unas sesiones de orientación dirigidas a los padres pueden ser suficientes para cambiar ciertas pautas y dinámicas del niño.

¿Es necesario explicarle que le llevarás a un psicólogo infantil?

Como norma, a los niños no se les debe contar mentiras, porque de esta forma no solo perderán la confianza en sus padres, sino que también pensarán que mentir es correcto. Hay muchas personas que evitan usar la palabra “psicólogo” porque piensan que se trata de algo vergonzoso que es mejor ocultar. Sin embargo, los niños, por muy pequeños que sean, son muy susceptibles a estos detalles y se dan cuenta cuando les quieren ocultar algo.

Psicología infantilPor eso, lo mejor es abordar el tema con naturalidad. Díselo tranquilamente recurriendo a palabras que pueda entender, aunque es conveniente que no te excedas demasiado dando argumentos. A los más pequeños se les puede decir que van a acudir a un sitio donde hay un psicólogo, un profesional parecido a los maestros que jugará y conversará con él/ella.

A los niños mayores se les puede hablar abiertamente de la necesidad de acudir al psicólogo, pero es importante que le transmitas la idea de que el problema no es exclusivamente suyo, sino de que se trata de una dificultad que atraviesa toda la familia y que necesitáis orientación para afrontarla de la manera más conveniente para todos. De esta forma desplazas el centro de la atención y el niño no se siente culpable por lo que sucede, por lo que se mostrará mucho más abierto y cooperativo cuando llegue a la consulta.

También le puedes explicar que los psicólogos no solo abordan trastornos sino que son profesionales que ayudan a las personas “normales” en momentos difíciles. Por ejemplo, puedes comentarle que la mayoría de los grandes deportistas tienen un psicólogo que les permite sacar lo mejor de sí durante los entrenamientos y las competencias.

¿Qué aspectos abordamos desde el área de Psicología Infantil?

Los problemas más comunes que tratamos desde el área de psicología infantil son los siguientes:

Trastornos del estado de ánimo

  • Ansiedad: los niños, como los adultos, pueden sufrir ansiedad. Esta se suele presentar como una preocupación excesiva e incluso un temor ante diferentes situaciones de la vida cotidiana que no tendrían por qué despertar esa inquietud. A menudo estos pequeños son muy obedientes e inhibidos, sobre todo porque temen ser rechazados por los demás o debido al miedo a hacerse daño. Como regla general, antes de los 7 u 8 años los niños se sienten ansiosos antes situaciones fácilmente identificables, como a la oscuridad, pero a medida que crecen y aumenta su capacidad para anticipar el futuro, sus preocupaciones comienzan a ser más abstractas y se relacionan con su desempeño académico y social.
  • Miedos, temores y fobias: los miedos y los temores son problemas habituales en los niños, sobre todo cuando son muy sugestionables. Sin embargo, en ocasiones estos miedos son más intensos de lo normal y se expresan a través del llanto o una necesidad imperiosa e irracional de evitar o escapar de ciertas situaciones. De hecho, los niños pueden llegar a ser muy obstinados y estos temores pueden convertirse en un serio problema para enfrentar el día a día e incluso pueden dar lugar a fobias propiamente dichas, que se pueden expresar a través del miedo a irse a dormir, a la oscuridad o incluso a la escuela. Si tienes dudas sobre si los temores de tu hijo son parte de una fase normal en su desarrollo o es necesario intervenir consúltanos.
  • Hábitos nerviosos, tics, obsesiones y manías: las últimas investigaciones sobre los trastornos obsesivo-compulsivos han descubierto que su incidencia es más elevada en los hijos de las personas que ya padecen este trastorno, por lo que no es extraño que se manifieste en la infancia, aunque es más común que lo haga en la adolescencia. El trastorno obsesivo compulsivo se puede presentar mediante una preocupación excesiva por los gérmenes, la muerte o la posibilidad de que ocurran cosas malas. A veces estas ideas van acompañadas de rituales para aliviar la tensión, como repetir determinadas acciones sin sentido. Otras veces los niños desarrollan hábitos nerviosos o tics, movimientos repentinos y rápidos o sonidos como resoplar, gruñir y repetir palabras. De hecho, aproximadamente un 25% de los niños desarrolla algún tic en su infancia y, aunque la mayoría son pasajeros, es mejor tratarlos cuanto antes para evitar que se instauren.
  • Depresión: al igual que los adultos, los niños pueden sufrir depresión, una alteración que suele presentarse de manera brusca provocando un cambio en su comportamiento habitual. Aunque la depresión puede manifestarse con diferente intensidad, generalmente se presenta con tristeza, llanto fácil y pérdida del interés por las actividades que antes le gustaban. En otros niños el síntoma más prominente es la irritabilidad, se muestran constantemente aburridos y muy sensibles por lo que cualquier problema cotidiano puede provocar su frustración y desencadenar una rabieta.

Falta de control de esfínteres

  • Enuresis: este problema es uno de los más frecuentes entre los niños, tanto es así que a los 5 años afecta al 7% de los varones y el 3% de las niñas. A los 10 años algunos niños continúan presentando enuresis, que no es más que la emisión repetida de orina en la cama o la ropa. En la mayor parte de los casos se trata de un episodio involuntario y es más usual que ocurra durante la noche. No obstante, algunos niños son conscientes de ello y también puede ocurrir durante el día, casi siempre debido a una resistencia a usar el baño o como resultado de preocupaciones muy intensas. Para diagnosticar este trastorno el niño debe tener más de 5 años y haber presentado al menos dos episodios a la semana durante los últimos tres meses.
  • Encopresis: se calcula que alrededor del 1% de los niños de 5 años presentan encopresis; es decir, hacen sus heces en lugares inadecuados, como puede ser la ropa o el suelo. En la mayoría de los casos se trata de una emisión involuntaria pero algunas veces es intencionada. Para diagnosticar este trastorno, debe ocurrir al menos una vez al mes durante tres meses y el niño debe tener más de 4 años. En ocasiones este problema ocurre debido a ansiedad pero otras veces se debe a un comportamiento negativista de base. También se conoce que la predisposición fisiológica al estreñimiento desempeña un papel fundamental en su aparición.

Problemas de alimentación

Los problemas de alimentación que podemos encontrarnos en la infancia son los siguientes:

  • Anorexia: la anorexia no es intrínseca a los jóvenes y adolescentes, este trastorno se presenta en etapas cada vez más tempranas de la vida. Actualmente la anorexia ha comenzado a manifestarse en niños de 7 años, que se niegan a alcanzar o mantener el peso normal para su talla y edad. La anorexia prepuberal implica una restricción progresiva de la cantidad de alimentos y un problema de autoimagen. Afortunadamente, a esta edad es relativamente fácil tratar el trastorno, pues aún no se ha instaurado completamente, pero es fundamental actuar cuanto antes, ya que la malnutrición puede afectar seriamente los tejidos y órganos, inhibiendo el desarrollo.
  • Bulimia: alrededor de los 10 años, a veces antes, los niños ya tienen una imagen del cuerpo que desearían tener. Por eso no es extraño que los trastornos de la alimentación, como la bulimia, afecten a niños cada vez más pequeños. La bulimia se presenta como un patrón de alimentación poco saludable ya que el niño come en exceso durante periodos de tiempo muy cortos, incurre en atracones pero después elimina esos alimentos recurriendo a los vómitos o los laxantes. En la base de este trastorno se suele encontrar un profundo miedo a engordar, problemas de ansiedad y la percepción de que los demás rechazan a las personas obesas.
  • Miedo a atragantarse: la fagofobia, que es como se denomina el miedo a atragantarse, puede estar causada por una experiencia traumática vinculada a la deglución. En algunos casos el niño puede haberse atragantado con algún alimento u objeto, pero también puede haber sido testigo de un episodio de atragantamiento que lo impresionó de manera particular. Como resultado, ha desarrollado un miedo que lo lleva a masticar exageradamente cada bocado e incluso es probable que se niegue a comer determinados alimentos que considera “peligrosos”, algunos llegan al extremo de ingerir solo líquidos y purés.
  • Obesidad infantil y hábitos alimenticios inadecuados: se estima que en España tres de cada diez niños de entre 3 y 12 años tiene sobrepeso, un problema cada vez más preocupante que está causado, fundamentalmente, por hábitos alimenticios inadecuados. De hecho, hay muchos niños que se resisten a comer alimentos sanos y solo quieren apostar por los dulces y alimentos procesados. También nos encontramos con niños que restringen su alimentación a unos pocos alimentos o niños que no comen, estos son problemas que requiere tratamiento, ya que es necesario que el niño tenga una alimentación variada para que reciba los nutrientes necesarios para su desarrollo físico y mental.

Dificultades para dormir

  • Insomnio: el insomnio infantil es un problema bastante frecuente y casi siempre está provocado por malos hábitos de sueño. Este trastorno, que afecta aproximadamente al 10% de los niños, se caracteriza por la dificultad para dormirse solo, tener un sueño superficial y presentar despertares frecuentes a lo largo de la noche, de manera que el niño duerme menos de lo recomendado para su edad.
  • Pesadillas y terrores nocturnos: las pesadillas afectan entre un 10-50% de los niños de 3 a 5 años y a menudo son tan intensas que llegan a asustar a los padres. Se trata de sueños muy elaborados que generan una ansiedad muy fuerte, casi siempre porque el niño cree que su vida peligra. Los terrores nocturnos son aún más inquietantes pues se trata de un despertar brusco precedido por gritos, llanto y un miedo intenso. Durante estos episodios es difícil despertar al niño y cuando este lo hace, no recuerda nada de lo ocurrido.

Trastorno por déficit de atención con y sin hiperactividad

El TDAH de un patrón persistente de desatención e impulsividad que no es normal para la edad del niño y que le causa problemas en otras áreas, como el rendimiento académico o las relaciones con sus coetáneos. Estos pequeños son inquietos y les suelen desagradar las tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido o que demandan mucha concentración. Se trata de un trastorno que afecta entre el 3 y el 5% de los niños en edad escolar y cuyos síntomas pueden aliviarse con el tratamiento adecuado.

Problemas familiares

En ocasiones existen problemas que afectan profundamente la dinámica familiar, pero que no se catalogan como trastornos psicológicos propiamente dichos, como puede ser la desobediencia, la falta de límites y los celos. Sin embargo, con el asesoramiento adecuado y la implicación de toda la familia, estas dificultades tienen fácil solución.

Problemas en la relación con los demás

Algunos niños no llegan a desarrollar una fobia social propiamente dicha, pero se muestran tímidos y retraídos, no logran potenciar sus habilidades sociales o tienen problemas con sus amigos y compañeros. Estas dificultades pueden convertirse en un lastre para su desarrollo social, pero se pueden solucionar trabajando en su autoconfianza y autoestima, así como estimulando sus competencias sociales y la expresión emocional.

Acoso escolar o bullying

Se afirma que en España uno de cada cuatro escolares es víctima del acoso escolar. De hecho, al llegar a los 7 u 8 años el riesgo de sufrir bullying se multiplica por cuatro. La solución no siempre está en cambiar al niño de colegio sino en enseñarle a evitar estas situaciones y, si ha ocurrido un trauma, trabajar en este para que no se agrave con el paso del tiempo.

Problemas de conducta

Los problemas de conducta como la impulsividad, la falta de autocontrol o la agresividad pueden dañar profundamente las relaciones en el seno familiar y, a largo plazo, pueden degenerar provocando comportamientos aún más violentos. Por eso, es fundamental solicitar tratamiento cuando antes, aunque estas conductas estén asociadas a la discapacidad intelectual o a los trastornos generalizados del desarrollo.

Problemas escolares

Todos los niños no siguen la misma curva del desarrollo, hay pequeños que necesitan una atención más personalizada, ya sea porque presentan dificultades de aprendizaje o falta de motivación. En El Prado Psicólogos le ayudaremos a mejorar el rendimiento académico enseñándole técnicas de estudio, aprovechamiento del tiempo, desarrollo de la atención, la concentración y la memoria y a manejar la ansiedad ante los exámenes.

Evaluación de la inteligencia y desarrollo de las capacidades intelectuales

Hay niños a los que les resulta difícil adaptarse a las normas de la escuela debido a que tienen un C.I. más elevado y los temas no despiertan su interés. En El Prado Psicólogos realizamos una evaluación de su inteligencia y le ayudaremos a desarrollar sus capacidades intelectuales, así como a reencontrar la motivación por la escuela.

Apoyo en procesos de adopción, acoplamiento familiar del nuevo miembro y tratamiento de las problemáticas de niños adoptados

La mayoría de los niños adoptados son muy deseados, pero a veces el amor no es suficiente y es necesario recibir orientaciones para manejar este cambio, sobre todo cuando se trata de niños mayores que ya han desarrollado sus propios hábitos o han vivido experiencias de abandono que los han marcado psicológicamente.

Problemas con el lenguaje y la comunicación

  • Tartamudez o disfemia: se trata de interrupciones involuntarias del habla que normalmente están acompañadas por una tensión muscular del rostro y que incluyen repeticiones frecuentes o prolongaciones de sonidos o sílabas. El niño que padece este problema suele sentir ansiedad y frustración porque no puede controlar estos movimientos y se avergüenza de ellos. En el 98% de los casos esta dificultad surge antes de los 10 años, por lo que a veces los padres la confunden con los problemas habituales para aprender a hablar. Sin embargo, con el tratamiento adecuado, aproximadamente el 80% de los niños logra hablar con fluidez.
  • Trastornos del lenguaje asociados a autismo o discapacidad: los trastornos del desarrollo suelen estar acompañados por problemas en el lenguaje o la comunicación. A menudo estos niños no son capaces de expresar lo que desean y no logran hacerse entender. Algunos pueden tener un vocabulario muy limitado, cometer errores gramaticales o tener dificultades para expresar una idea larga. En los casos más leves solo se presentan dificultades para comprender algunas palabras o frases complejas pero en los casos más graves puede presentarse una incapacidad para comprender el vocabulario básico. Normalmente los padres se dan cuenta de este problema alrededor de los tres años, cuando notan que su hijo no tiene las mismas habilidades comunicativas que los niños de su edad.
  • Mutismo selectivo: se trata de una incapacidad para hablar en situaciones sociales específicas, como en la escuela o frente a sus coetáneos, pero el niño no tiene ningún impedimento fisiológico para hablar, ya que lo hace con naturalidad en otros contextos, sobre todo en casa. Lo más usual es que este trastorno se presente antes de los 5 años y normalmente está vinculado a una timidez excesiva, al miedo a hacer el ridículo delante de los demás o a los comportamientos negativistas.

¿Cómo se lleva a cabo la terapia psicológica con los niños?

En el ámbito de la Psicología Clínica existen diferentes modelos terapéuticos y no se puede afirmar rotundamente que uno sea más eficaz que los otros. Lo ideal es adaptar las diferentes técnicas a la dificultad a tratar, de esta manera se logra sacar el mayor provecho de cada uno de los enfoques.

psicologo infantilEn El Prado Psicólogos realizamos un abordaje integral de los problemas, tanto los personales como los familiares y escolares, que pueden aparecer en las etapas tempranas de la vida y son decisivos para el desarrollo futuro del niño. Nuestro método de trabajo incluye orientación psicológica, psicoterapia, técnicas cognitivo-conductuales y en los casos que así lo requieran, el uso de técnicas como la visualización creativa y la relajación. Apostamos por un enfoque práctico en el que ponemos en el centro las características del niño y la familia.

En algunos casos, aplicamos nosotros mismos las técnicas y en otros casos se las enseñamos a los padres para que puedan utilizarlas en casa. No obstante, de una forma u otra, el tratamiento de los problemas infantiles siempre demanda la implicación de los padres, un aspecto esencial para conseguir los resultados que se persiguen.

La eficacia del tratamiento psicológico dependerá de diferentes aspectos, desde el tipo de trastorno con el cual se lidia hasta la gravedad del mismo y su antigüedad. Por supuesto, también dependerá de la edad del niño y la implicación de los padres y la escuela (en caso de que sea necesario) a la hora de seguir las orientaciones.

La implicación de los padres en el tratamiento de su hijo es esencial para conseguir resultados. Los padres a veces se sienten desorientados y no saben cómo ayudar a su hijo, por lo que el consejo de un profesional objetivo y experto en psicología infantil puede ser esencial para que ellos puedan contribuir a la resolución del problema.

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