Nictofobia o Miedo a la oscuridad: Comprender y superar la fobia a la oscuridad en niños y adultos

El miedo a la oscuridades uno de los temores infantiles más habituales, sobre todo entre los 3 y 5 años de edad. Se considera un temor evolutivo, lo cual significa que forma parte del desarrollo y suele desaparecer solo, generalmente después de los 8 o 9 años. 

Sin embargo, en algunos casos ese temor puede transformarse en una fobia a la oscuridad propiamente dicha, también llamada nictofobia o escotofobia,  un problema que no solo afecta a los niños sino que también puede presentarse en la adultez. Si el miedo a la noche es muy intenso, hasta el punto que afecta la calidad del sueño, es necesario acudir a un psicólogo. En El Prado Psicólogos podemos ayudarte a superarlo.

¿Qué es la nictofobia? Definición

La definición de nictofobia es fobia a la oscuridad. El miedo a la oscuridad es más bien un temor a lo que esta representa, a los peligros imaginarios que se pueden esconder en las sombras. El miedo a la oscuridad en niños se considera normal puesto que la imaginación infantil es particularmente fértil y a cuando son pequeños les cuesta distinguir la realidad de la fantasía. Sin embargo, cuando ese temor se intensifica y el niño también tiene miedo a dormir solo presentando problemas del sueño, puede convertirse en fobia a la oscuridad. 

La nictofobia, como también se le conoce, implica un temor irracional y patológico a la oscuridad. La fobia a la noche en adultos va más allá de la preocupación instintiva que genera la oscuridad, desata una ansiedad desadaptativa y síntomas neurovegetativos que terminan afectando considerablemente la calidad de vida.

Síntomas de la fobia a la oscuridad o nictofobia

Las personas que padecen nictofobia experimentan un miedo extremo que les causa una gran ansiedad y angustia cuando están en la oscuridad.

Síntomas físicos de la nictofobia:

  • Sensación de dolor u opresión en el pecho

  • Mareos o sensación de aturdimiento

  • Dificultad para respirar

  • Temblores y/o sensación de hormigueo

  • Transpiración

  • Aumento del ritmo cardíaco

  • Tensión muscular excesiva

Síntomas emocionales de la fobia a la oscuridad:

  • Miedo intenso y generalizado que no se corresponde con el peligro real y puede llegar a ser abrumador.

  • Sensación de malestar y angustia provocada por el miedo a la oscuridad.

  • Necesidad de escapar de la situación, que normalmente conduce a mantener encendida la luz de la habitación.

  • Miedo a perder el control o morir durante la noche.

Síntomas cognitivos de la ectofobia:

  • Pensamientos catastrofistas relacionados con la oscuridad o el miedo, como pensar que ocurrirá algo terrible en medio de la noche o mientras duermes.

  • Imágenes o pensamientos terroríficos relacionados con la oscuridad que acrecientan aún más el miedo.

  • Incapacidad para controlar esas imágenes y/o pensamientos, lo cual genera más angustia.

Las causas del miedo  a la oscuridad

El miedo es una emoción adaptativa que nos permite ponernos a salvo del peligro. Cuando somos pequeños, alrededor de los 3 años de edad, comenzamos a desarrollar algunos temores relacionados con la imaginación, como el miedo a la oscuridad. El problema es que el niño aún no cuenta con las herramientas psicológicas que le permitan distinguir la realidad de la fantasía, por lo que los monstruos, fantasmas y otros personajes de su imaginación son muy reales. 

A medida que crecemos y comprendemos que esos temores son fruto de nuestra fantasía, el miedo a la oscuridad se va disolviendo, algo que generalmente ocurre entre los 8 o 9 años. Sin embargo, no siempre es así, a veces el miedo a la oscuridad puede transformarse en una nictofobia.

Los niños más sensibles y sugestionables tienen más probabilidades de desarrollar una fobia a la oscuridad debido a que las historias de terror dejan en su mente una huella negativa muy profunda que alimenta esos miedos.

También se ha apreciado que la presencia de padres ansiosos o muy sobreprotectores puede aumentar la vulnerabilidad de los niños a reaccionar de manera ansiosa ante diferentes situaciones, aumentando el riesgo de que tengan miedo a dormir solos o desarrollen una fobia a la oscuridad.

Por supuesto, haber vivido eventos estresantes o traumáticos relacionados con la oscuridad puede crear una asociación negativa a nivel cerebral que se active cada vez que cae la noche.

En los niños, las pesadillas son un factor adicional que puede acrecentar el miedo a la oscuridad. En los adultos, según reveló un estudio realizado en la Ryerson University, existe una relación entre el insomnio y la fobia a la oscuridad. En práctica, las personas que padecen nictofobia están atrapadas en un círculo vicioso en el que el temor a la oscuridad les genera ansiedad anticipatoria, de manera que su sistema nervioso se mantiene activo y responde rápidamente ante cualquier ruido o movimiento nocturno. 

Esa actitud hipervigilante mantiene en alerta una parte del cerebro del hemisferio izquierdo que debería estar desconectada durante la fase de sueño profundo. Como resultado, estas personas tienen un sueño más ligero, se despiertan con el menos estímulo y luego les resulta más difícil conciliar el sueño, lo cual alimenta aún más su miedo a la noche.

Otra investigación llevada a cabo en la Saint Leo University profundizó en las causas de la fobia a la oscuridad en adultos y concluyó que en realidad lo que nos atemoriza a esa edad es la falta de estímulos visuales. En otras palabras, nos da miedo no saber lo que nos rodea, de manera que nuestro cerebro se pone en acción para rellenar la ausencia de información, activando diferentes miedos.

Consecuencias de la fobia a la oscuridad

La fobia a la oscuridad en adultos y niños pueden afectar notablemente la calidad de vida. La persona con nictofobia no solo intentará por todos los medios evitar los lugares oscuros sino que además tendrá problemas para dormir, ya sea porque no logra conciliar el sueño debido al miedo o por los despertares frecuentes ya que tienen un sueño más ligero. 

¿Sabías que al 40% de las personas adultas les asusta recorrer su propia casa en la oscuridad y que el 10% tiene tanto miedo que no se atreve a levantarse para ir al baño de noche?

Como resultado, es habitual que padezcan somnolencia diurna, lo cual afectará sus actividades cotidianas. En el caso de los niños, es usual que disminuya su rendimiento escolar y en los adultos que cometan más errores en el trabajo ya que se afecta su capacidad de atención y concentración. Los niños también suelen desarrollar miedo a dormir solos y, en sentido general, a todos los espacios oscuros.

Al estrés y la angustia que provoca esta fobia, se le suma la sensación de no poder controlar el miedo, lo cual puede terminar afectando la autoestima y la autoconfianza. En los adultos, es usual que ni siquiera se atrevan a hablar de su miedo con otras personas ya que a menudo se avergüenzan del mismo, lo cual retrasa el momento en que piden ayuda, de manera que cuando acuden al psicólogo la fobia a la oscuridad lleva años instaurada.

Tratamiento de la fobia a la oscuridad en niños y adultos

La nictofobia se puede superar con el tratamiento adecuado. En El Prado Psicólogos analizaremos tu caso y te propondremos la alternativa más adecuada, recurriendo a diferentes métodos y técnicas:

  • Hipnosis clínica. Su objetivo es acceder a los recuerdos y sensaciones guardados en tu inconsciente que pudieron originar la fobia a la oscuridad y cambiar las creencias desadaptativas que la alimentan.

  • EMDR y EFT. A través de estas técnicas podemos ayudarte a procesar emocionalmente cualquier trauma que guarde relación con la nictofobia, para que la oscuridad no siga generando esa respuesta ansiógena y angustiosa.

  • Visualización. Podemos usar la visualización como un recurso de desensibilización, de manera que puedas ir perdiendo el miedo a la oscuridad poco a poco, sin experimentar una ansiedad excesiva ya que estarás seguro/a en todo momento.

  • Relajación. El miedo suele desencadenar cambios fisiológicos que alimentan el círculo vicioso de la ansiedad y conduce a los ataques de pánico. Te enseñamos a identificar los primeros signos de la ansiedad para que puedas relajarte y gestionar mejor el miedo.

  • PNL. A través de la Programación Neurolingüística podremos cambiar los modelos mentales negativos que se encuentran en la base de la fobia a la oscuridad recurriendo a recursos como los anclajes y la asociación y disociación de la situación fóbica.

  • Orientación. Si el miedo a la noche lo tiene tu hijo/a, te daremos orientaciones para que a través de juegos y rutinas relajantes puedas ayudarle a vencer ese temor. 

¿Qué conseguirás con nuestra terapia para superar el miedo a la oscuridad?

  • Superar la fobia a la oscuridad y sentirte más tranquilo/a por las noches.

  • Superar las creencias que alimentan el miedo a la oscuridad.

  • Mejorar tu calidad del sueño, logrando que sea realmente reparador.

  • Aprender técnicas de gestión de la ansiedad.

  • Ganar autoconfianza y autoestima.

¿Por qué elegirnos?

  • Aplicamos una terapia profunda, breve y eficaz. Detectamos la causa del problema y nos enfocamos en eliminarla, para que puedas notar una mejoría en tu calidad de vida cuanto antes.

  • Ponemos en práctica un tratamiento personalizado que se adapta a tus necesidades, para que te sientas cómodo/a en todo momento a lo largo de la terapia.

  • Contamos con un equipo de profesionales experimentados en el tratamiento de las fobias que pueden ayudarte a superar ese miedo. 

Referencias Bibliográficas:

Tamaki, M. et. Al. (2016) Night Watch in One Brain Hemisphere during Sleep Associated with the First-Night Effect in Humans. Current Biology; 26(9):1190-1194. 

Levos, J. & Lowery, T. (2015) Nyctophobia: From imagined to realistic fears of the dark. Journal of Psychological Research; 20(2): 102-110.

Carney, C. E. et. Al. (2014) Are Poor Sleepers Afraid of the Dark? A Preliminary Investigation. Journal of Experimental Psychopathology; 5(1): 2-13.

 

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