¿Por qué a pesar de que la mayoría de los fumadores son conscientes de que fumar es algo dañino hay tantas personas que siguen fumando? Muchas personas se sienten débiles por haber intentado varias veces dejar de fumar sin conseguirlo o recayendo al poco tiempo, pero si dejar de fumar fuera fácil, en la actualidad muy pocas personas seguirían fumando. En El Prado Psicólogos sabemos que el tabaquismo es un fenómeno complejo y no creemos en soluciones mágicas o milagrosas, pero sabemos que con el tratamiento adecuado es posible conseguirlo. Para ello hay que tener en cuenta los factores que hacen que sea tan difícil para tantas personas dejar de fumar. Los siguientes son los más comunes:
- El tabaco produce adicción tanto física como psicológica, esta última es la más importante y la que es realmente difícil de superar, también es la que provoca que haya recaídas aún tiempo después de que el cuerpo se haya desintoxicado a nivel físico.
- El fumar se convierte en un hábito, y por lo tanto en una conducta automática, es algo que la persona ha incorporado de forma rutinaria en su vida, en sus costumbres, muchas personas que acuden a nuestra consulta nos confiesan que muchos de los cigarros que consumen los fuman sin darse cuenta, por inercia, por costumbre, de forma automática o sin que realmente les apetezca.
- El tabaco está asociado a situaciones y emociones positivas. Al igual que todos tenemos asociado el comer palomitas a ver una película en el cine, el fumador tiene asociado el acto de fumar a muchas situaciones de su vida diaria que le producen placer o alivio, como por ejemplo tomarse una pausa en el trabajo para fumar, fumar mientras se toma el café después de haber comido y estar satisfecho, reuniones sociales, tomar una caña, etc.
- El dejar de fumar se asocia no sólo a aspectos positivos sino que la persona también prevé consecuencias negativas que en muchas ocasiones sirven de “excusa” para aplazar la decisión de dejar de fumar, como el miedo a engordar o el miedo al síndrome de abstinencia o la ansiedad.
- El tabaco se asocia con la sensación de alivio. Al haber repetido tantas veces el acto de fumar en situaciones que producen placer y haber asociado emociones positivas con el tabaco, cuando las personas se sienten angustiadas, nerviosas o están pasando por un mal momento recurren al tabaco como una fuente de alivio, este es el caso de la persona que después de haber dejado de fumar hace tiempo vuelve a hacerlo después de la muerte de un ser querido.
Por otro lado, como en toda adicción, se produce una sensación de malestar cuando ha pasado un tiempo después de consumir la sustancia adictiva y se produce alivio al volver a consumirla. - El tabaco tiene un significado emocional que es personal para cada fumador, el cual tiene asociadas creencias conscientes o inconscientes al hecho de fumar. Por ejemplo, algunas personas tienen asociado el hecho de fumar a sentirse libres, y el sentir que les prohíben fumar sólo aumenta su deseo de hacerlo. Otras asocian el fumar a sentirse seguras, por ejemplo el tener un cigarro en una situación social es como una especie de “muleta” sobre la que apoyarse si se sienten nerviosas. Otras incluso asocian el tabaco con su identidad, son las personas que nos dicen que llevan fumando desde siempre, que el tabaco forma parte de ellas o de su vida, que no saben qué van a hacer cuando no puedan fumar porque no tienen recuerdos sin el tabaco.
Hemos comprobado que de todos los factores que dificultan el que una persona deje de fumar este es el más importante, por lo que una terapia para dejar de fumar nunca debe olvidar la evaluación del significado emocional que el hecho de fumar tiene para esa persona en particular y es esencial para el éxito del tratamiento cambiar estas creencias limitadoras tanto a nivel consciente como subconsciente.
Por eso, en el Prado Psicólogos realizamos tratamientos para dejar de fumar totalmente individualizados que exploran y tratan los aspectos particulares y personales por los que una persona fuma.
Nuestro tratamiento integra técnicas como la hipnosis o EFT, que nos permiten trabajar tanto los factores conscientes como los inconscientes que hacen que una persona fume. Gracias al uso de estas técnicas conseguimos:
- Descubrir y trabajar las causas particulares por las que esa persona ha fumado hasta el día de hoy, a pesar de saber que no es bueno para ella.
- Cambiar las creencias conscientes o inconscientes que mantienen el hábito de fumar.
- Liberar a la persona a nivel mental de la sensación de ser dependiente del tabaco para que pueda hacerse consciente de su capacidad de elegir seguir fumando o dejar de hacerlo.
- Activar los recursos internos de la persona aumentando su motivación y fuerza interior para ser capaz de vencer la adicción.
- Cambiar las sensaciones positivas asociadas al tabaco por sensaciones desagradables, así como reforzar las sensaciones y emociones positivas que se derivarán del hecho de dejar de fumar.
- Desautomatizar el hábito de fumar, de forma que la persona pueda tomar una decisión libre y consciente y no seguir fumando por inercia.
Con cada sesión la persona debe sentir que cada vez le apetece menos fumar y que su consumo va disminuyendo hasta llegar a extinguirse. Las sesiones necesarias dependen de cada caso en particular, pero suelen oscilar entre tres y seis sesiones, aunque ya desde la primera sesión la persona empieza a reducir el consumo.
Nuestro tratamiento en consulta se complementa con la entrega de un CD personalizado de auto-hipnosis para que la persona pueda reforzar en casa el trabajo hecho en consulta, así como la enseñanza del método EFT y la entrega del material necesario para poder realizarlo en casa.