La terapia psicológica o psicoterapia es un proceso de comunicación entre un psicólogo psicoterapeuta (es decir, un profesional de la salud licenciado en psicología, colegiado y con formación específica en el área de la psicoterapia y por tanto formado específicamente para evaluar y generar cambios), y su paciente (es decir, una persona que requiere sus servicios y se somete voluntariamente a un tratamiento psicológico), que se da con el propósito de una mejora en la calidad de vida en este último, a través de un cambio en su conducta, actitudes, pensamientos o emociones.
Una terapia psicológica no sólo está reservada para el tratamiento de los trastornos psicológicos, sino que a lo largo de la vida de cualquier persona se presentan situaciones en las que la ayuda de un profesional de la psicología es verdaderamente útil para recuperar el equilibrio y el bienestar.
Estos son algunos ejemplos en los que la terapia psicológica o psicoterapia nos puede ser de gran ayuda:
- Cuando no conseguimos controlar nuestras emociones o nuestros impulsos.
- Cuando las emociones negativas como la ansiedad, el miedo, la vergüenza o la tristeza ocupan demasiado espacio en nuestras vidas y no somos capaces de sentirnos bien con nosotros mismos.
- Cuando tenemos dificultades para relacionarnos con los demás, o estas relaciones son difíciles o nos hacen sufrir.
- Cuando no sabemos decir no y tenemos miedo a defender nuestros derechos por miedo a que se enfaden con nosotros.
- Cuando somos dependientes de los demás y sentimos que nosotros no podemos solos.
- Cuando no podemos apartar de nuestra mente pensamientos negativos, obsesivos o catastróficos.
- Cuando hemos perdido la ilusión por la vida y nos cuesta disfrutar de las cosas.
- Cuando nos encontramos en una situación de crisis vital y nos sentimos perdidos, o que las circunstancias nos desbordan.
- Cuando no conseguimos controlar nuestra conducta o tenemos hábitos perjudiciales o adicciones.
- Cuando nos encontramos en una encrucijada y nos sentimos confusos o no conseguimos tomar una decisión.
- Cuando nos sentimos insatisfechos y tenemos la sensación de que nos falta algo.
- Cuando nuestro pasado o el miedo al futuro nos atormentan y no nos dejan vivir plenamente el presente.
- Cuando atravesamos un proceso de duelo complicado en el que perdemos a un ser querido o sufrimos una ruptura sentimental traumática.
- Cuando nos sentimos inseguros, no nos gusta como somos, no nos aceptamos o nos exigimos siempre demasiado, en definitiva, cuando nuestra autoestima es débil.
- Cuando tenemos problemas laborales, nos sentimos desmotivados en nuestro trabajo o sufrimos acoso laboral.