Psicoterapia de adultos

  “En la consulta no hay magia, ni milagros, ni charlatanes, sólo un saber científico transmitido, mucho estudio, vocación, esperanza y ganas de que aquel que entra por la puerta, y al que inicialmente no se conoce, acabe saliendo por la misma puerta (aunque ya distinta) con el semblante sereno y un adiós agradecido.” Javier Urra, “Secretos de consulta”. Editorial Planeta.

La terapia psicológica o psicoterapia es un proceso de comunicación entre un psicólogo psicoterapeuta (es decir, un profesional de la salud licenciado en psicología, colegiado y con formación específica en el área de la psicoterapia y por tanto formado específicamente para evaluar y generar cambios), y su paciente (es decir, una persona que requiere sus servicios y se somete voluntariamente a un tratamiento psicológico), que se da con el propósito de una mejora en la calidad de vida en este último, a través de un cambio en su conducta, actitudes, pensamientos o emociones.

Una terapia psicológica no sólo está reservada para el tratamiento de los trastornos psicológicos, sino que a lo largo de la vida de cualquier persona se presentan situaciones en las que la ayuda de un profesional de la psicología es verdaderamente útil para recuperar el equilibrio y el bienestar.

Estos son algunos ejemplos en los que la terapia psicológica o psicoterapia nos puede ser de gran ayuda:

  • Cuando no conseguimos controlar nuestras emociones o nuestros impulsos.
  • Cuando las emociones negativas como la ansiedad, el miedo, la vergüenza o la tristeza ocupan demasiado espacio en nuestras vidas y no somos capaces de sentirnos bien con nosotros mismos.
  • Cuando tenemos dificultades para relacionarnos con los demás, o estas relaciones son difíciles o nos hacen sufrir.
  • Cuando no sabemos decir no y tenemos miedo a defender nuestros derechos por miedo a que se enfaden con nosotros.
  • Cuando somos dependientes de los demás y sentimos que nosotros no podemos solos.
  • Cuando no podemos apartar de nuestra mente pensamientos negativos, obsesivos o catastróficos.
  • Cuando hemos perdido la ilusión por la vida y nos cuesta disfrutar de las cosas.
  • Cuando nos encontramos en una situación de crisis vital y nos sentimos perdidos, o que las circunstancias nos desbordan.
  • Cuando no conseguimos controlar nuestra conducta o tenemos hábitos perjudiciales o adicciones.
  • Cuando nos encontramos en una encrucijada y nos sentimos confusos o no conseguimos tomar una decisión.
  • Cuando nos sentimos insatisfechos y tenemos la sensación de que nos falta algo.
  • Cuando nuestro pasado o el miedo al futuro nos atormentan y no nos dejan vivir plenamente el presente.
  • Cuando atravesamos un proceso de duelo complicado en el que perdemos a un ser querido o sufrimos una ruptura sentimental traumática.
  • Cuando nos sentimos inseguros, no nos gusta como somos, no nos aceptamos o nos exigimos siempre demasiado, en definitiva, cuando nuestra autoestima es débil.
  • Cuando tenemos problemas laborales, nos sentimos desmotivados en nuestro trabajo o sufrimos acoso laboral.